En 2024, Cuba sufrió varios apagones eléctricos como consecuencia de una infraestructura energética basada en combustibles fósiles. Los pequeños agricultores también se vieron afectados, ya que necesitan energía para todo: desde el riego hasta el almacenamiento de sus cosechas. Agricultores como Martha, que con el apoyo del FIDA, ha podido proteger sus cultivos gracias a nuevos paneles solares.












